Ahora que la vecina es toda una hembra, puedo darle chile sin meterme en pedos y disfrutar de su rica conchita jovencita.
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Ahora que la vecina es toda una hembra, puedo darle chile sin meterme en pedos y disfrutar de su rica conchita jovencita.

Un día la putita de la vecina llegó a su casa en una tarde lluviosa y estaba toda empapada. La ropa se le pegó al cuerpo dejando ver la forma de sus deliciosas curvas peligrosas, mostrando sus pezones erectos por el frío. Pero la pendeja había olvidado sus llaves y no había nadie en su casa, como tampoco en la mía, así que la invité a entrar. Vino agradecida y la hice que fuera a darse un baño y fui por ropa vieja para prestarle. En eso estaba cuando escucho que se abre la llave de la regadera y escucho que la dejó abierta, por lo que pude espiarla… con su consentimiento. Sin embargo, tuve que esperar para penetrarla porque aún no era legal… hasta ahora.

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