No sé que chingados me vendió el Kevin pero me dejó a la morrita bien puesta, calientita y sumisa para darle la culeada de su vida.
DESCARGAR VÍDEO
No sé que chingados me vendió el Kevin pero me dejó a la morrita bien puesta, calientita y sumisa para darle la culeada de su vida.

Esta morra me traía cacheteando las banquetas, obsesionado con ese hermoso par de tetas que siempre le rebotaban por debajo de la blusa porque la muy zorra evitaba siempre que podía ponerse un sostén que porque “le apretaban todos demasiado las tetas y se las lastimaban”. Para mí que lo que le pasa es que le gusta andar prendiendo vatos en la calle porque sabe lo dura que se nos pone la verdura cuando vemos sus pezones erectos marcarse debajo del pantalón. No obstante, sé que porque estoy jodido la morra nomás no se iba a dejar coger por mí, así que fui con el Kev que siempre tiene algo para calentarlas y salió de puta madre, bien chingón!

Ver comentarios

Comentarios

The comments are closed

Embed