Tuvimos que meterla a la casa a la fuerza, pero una vez que sintió nuestras vergas picotearle el culito sabroso, la flaca solita se movía para que le entrara más chido la reata.
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Tuvimos que meterla a la casa a la fuerza, pero una vez que sintió nuestras vergas picotearle el culito sabroso, la flaca solita se movía para que le entrara más chido la reata.

No hay vieja que se resista a los vatos de la Norte-182, todas acaban abriéndose de patas para saborear nuestro chorizo con los labios de sus panochitas, TODAS. La única de la colonia que se nos resistía era esta flaquita morena, que aunque un poco plana, caminaba menando el culo de un modo bien sensual como si quisiera provocarnos para ver hasta donde llegábamos con tal de poseerla. Y mami, no juegues con nosotros porque, como la flaca descubrió, no nos andamos con pendejadas. Aproveche que mi jefa se fue a la chamba para emboscar a la putita y aventarla dentro de mi cuarto. Una vez ahí le hicimos lo que quisimos por todos sus agujeritos a la putita mientras ella no dejaba de gemir de placer y decirnos que le diéramos más duro y la bañáramos con nuestra lechita caliente.

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