Empleada cachonda le miente a su marido para irse tarde al motel a disfrutar de mi estaca

Descripción

Yo soy derecho con las hembras que contrato en mi bar y
desde que entran a la chamba les digo lo que les espera… y que me tienen que
dar una probadita para convencerme de que sabe menear bien ese culito para mantener
a los clientes en la cantina. Pero muchas de las viejas, pese a ser unas putitas
expertas en el arte de ordeñar machos, obviamente tienen una doble vida: casi
todas son mujeres  “decentes” casadas y
con hijos, e incluso tengo empleada a una que es catequista y se pasa su tiempo
libre en la iglesia. Curiosamente, esa perrita es la más cachonda de todas, esa
vieja consigue siempre un putero de lana porque ella lo hace por placer e
incluso si se queda con ganas se va conmigo al motel para acabar de ordeñarse.