Estrellándole los huevitos con longaniza a mi vieja en la cocina de casa de mis suegros.

Descripción

Cada ocho días, sin falta, tengo que acompañar a mi vieja a
casa de sus padres porque si no la hembra se pone brava y me deja sin sexo por
el resto del fin de semana. La neta es un fastidio soportar a los viejos, pero mi
vieja sabe recompensarme con sus nalguitas deliciosas cuando llegamos a la
casa. Pero esta última vez andaba yo más jarioso que de costumbre y no podía
aguantar las ganas de deslecharme en sus pompitas morenas y estaba metiéndole
el dedo a cada rato hasta que conseguí ponerla caliente y ella igual quería
coger. Así que se inventó que le faltaban cosas para cocinar y mandó a sus
jefes al mercado para darnos chance de culear a gusto en medio de la cocina de
mis suegros.