Le bajé la esposa al impotente del vecino que ahora disfruta de un buen hueso tieso.

59 secMaduras
Descripción

El vecino es un vejete amargado que me la armaba de pedo por
cualquier pendejada y yo moría de ganas de regresársela y joderlo con algo que
neta le calara al vato. La oportunidad se me presentó por medio de la tetona de
su mujer, que a leguas se le veía que estaba mal cogida por su cara de malas
pulgas, pero que conmigo siempre me sonreía y me coqueteaba. Le hacía falta un
buen fierro de macho a la hembra en celo y yo iba a dárselo, así que sólo le
seguí el juego para que aceptara meterme a su casa mientras su esposo estaba en
el mercado y chupé sus ricas chichotas mientras le metía la verga en el cuarto
conyugal.