Le bajé la esposa al impotente del vecino que ahora disfruta de un buen hueso tieso.

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Descripción

El vecino es un vejete amargado que me la armaba de pedo por
cualquier pendejada y yo moría de ganas de regresársela y joderlo con algo que
neta le calara al vato. La oportunidad se me presentó por medio de la tetona de
su mujer, que a leguas se le veía que estaba mal cogida por su cara de malas
pulgas, pero que conmigo siempre me sonreía y me coqueteaba. Le hacía falta un
buen fierro de macho a la hembra en celo y yo iba a dárselo, así que sólo le
seguí el juego para que aceptara meterme a su casa mientras su esposo estaba en
el mercado y chupé sus ricas chichotas mientras le metía la verga en el cuarto
conyugal.